Viaje Vigo - León

Salimos a las 7 de la mañana. El calor apretará bastante durante el día y no queremos que nos coja en la carretera, o al menos, que nos coja lo menos posible.


Casa perfectamete restaurada en León

Iniciamos la marcha. Hasta la salida de Galicia no sucede nada en especial. En la subida hasta A Cañiza, es destacable el 5% de desnivel que provocará que cualquier vehículo pesado y de menos de 16 kg/ cv no suba a más de 90 km/h. Y hay que tener cuidado en su descenso porque tiene unos cuantos km de largo. La sorpresa llega a la salida de Galicia en la frontera con Castilla y León, saliendo de un túnel (a la altura de “A Canda”) donde nos encontramos con un un desnivel muy pronunciado. Además de tener mayor inclinación de lo que indican los carteles, a mayores, existen una serie de cortes para facilitar la dilatación de la carretera que, en cierta medida, hacen insufrible el descenso. La frenada es larga y hay que tener cuidado con los frenos. En el resto del viaje no hay nada que merezca la pena destacar, solo interminables carreteras llanas y rectas.


Restaurante La Pintora

Una vez llegado a León capital decidimos visitar la ciudad. Al llevar una cámper, podemos callejear sin problemas. León es una ciudad bella, en la que el color ocre y el ladrillo caravista son la tónica dominante. Nos acercamos más al casco viejo, donde la piedra es la reina. Construcciones antiguas y modernas hacen de la piedra su elemento de unión, con una estética muy cuidada y llamativa. Dejamos nuestro vehículo aparcado en la calle, nos adentramos en el casco histórico; infinidad de comercios, pequeñas tiendas y bares se hallan a los pies de edificios no demasiado altos. Las calles están pavimentadas todas en piedra, da gusto caminar por ellas. Como visita obligada recorremos un par de bares de la zona donde, los precios, no son excesivos y las tapas generosas. Por último visitamos la catedral, simplemente preciosa. De una belleza majestuosa, la pureza de sus lineas le otorga una apariencia elegante y sencilla que, sin embargo, no dejará de impresionar al viajero con sus imponentes arcos y vidrieras. Pero la noche se nos va a echar encima así que regresamos a nuestra cámper.

Desde León nos dirigimos a la Robla, un pueblo cercano que tenemos ganas de visitar. Además de poder conocerlo de cerca, nos permitirá partir desde ahí para visitar las minas cercanas y su entorno. La Robla es un pequeño pueblo que está a unos 25km al Norte de León, está a unos 990m sobre el nivel del mar, cubre una superficie de casi 1km cuadrado y posee alrededor de 5.000 habitantes. Tras dar un paseo por Llombera (un pueblo cercano) pernoctamos allí.

Cueva de Valporquero


El fantasma de la Cueva de Valporquero

Tobogán de agua en la Cueva de Valporquero

Al día siguiente, decidimos dar un paseo por sus alrededores, para empezar la mañana con buen pié, nos acercamos hasta la cueva de Valporquero; visita que recomiendo encarecidamente. Es una preciosa cavidad esculpida por el agua llena de estalactitas y estalagmitas. El estado de conservación es muy bueno y un guía le irá señalando y explicando todo el recorrido. Les recomiendo 2 cosas, la primera es que lleven ustedes ropa de abrigo (pues la cueva está a 7ºC) y la otra es que entre los dos recorridos posibles escojan el largo, no se arrepentirán. Es curioso encontrar fósiles (que el guía afirmaba que eran marinos) en las piedras que rodean a la cueva.




Estalactitas en la Cueva de Valporquero

Saliendo de la cueva nos dimos una vuelta por los alrededores, los paisajes de la zona son impresionantes, fruto del movimiento natural de tierras las montañas se doblan, retuercen y compactan dando lugar a formas imposibles. Pero hay algo que nos preocupa, el impacto las minas en el ecosistema. Es impresionante observar como montañas que el año anterior no existían aparecen ante nuestros ojos, toneladas y toneladas de tierra que son movidas para la búsqueda del carbón. La legislación es cada vez más dura pero no por ello deja de impresionar a la vista la facilidad con la que se mueven enormes cantidades de tierra destruyendo el ecosistema de la zona. Hay que reconocer que la principal actividad de la zona es la minería. Gran parte de los negocios que miré dependen directa o indirectamente de la minería; así que supongo que la minería será considerada, en la zona, como un mal necesario.


Mina de Santa Lucía

Paramos a comer en un merendero que encontramos en el camino, gracias a la cocina de la cámper pudimos prepararnos algo caliente, curiosamente hacía frío. Por la tarde pretendemos realizar una ruta de senderismo digamos "propia", práctica que no aconsejo salvo que tengamos un guía de la zona como es nuestro caso.




¿Locura o arte?

Una vez nos encaminamos por la tarde recorrimos diversos senderos hasta toparnos con la obra de un artista que “exponía” unas estatuas que no sabría decir si son fruto de un delirio o de una capacidad artística sublime. Perdidas en el medio del monte,en ninguna parte, cerca del pueblo de Montuerto (en Hoces de Valdeteja) aparecían representadas diversas escenas de la crucifixión de Cristo. Cabe decir que las figuras eran curiosas, hechas en metal reutilizando, casi siempre herramientas del campo, casi todas de hierro. Después de este hallazgo nos decidimos a continuar la marcha por los numerosos senderos y caminos que recorren la zona, para pernoctar esta vez cerca de La robla. Cabe decir que con una cámper podemos pernoctar en cualquier esquina (Elevamos el techo y listo). Lo mismo podrán hacer los usuarios de autocaravanas (No así los de caravana). Creo preciso decir que en León, como en casi todos los puntos del interior los contrastes de temperatura entre la noche y el día son fuertes así que se agradece la calefacción estática.

La ruta del cares


Desfiladero del río Cares

Nos preparamos para la salida del último día. A pesar de levantarnos temprano, esperando por algunos amigos para emprender la marcha retrasamos la salida. Nos dirigimos a Caín, para hacer la ruta del Cares. El viaje de unos 110 km nos lleva más o menos hora y media, el último tramo de la carretera es complicado, estrecho y angosto. Nuestro vehículo es pequeño, la cámper se mueve como una cabra montesa, pero ojo a los usuarios de caravanas o autocaravanas. A los primeros les aconsejo que dejen la caravana en otro sitio y a los segundos que se acerquen con extrema cautela.


Laderas de las montañas que rodean al río Cares

Una vez llegamos el lugar es precioso, digno merecedor de nuestros esfuerzos por llegar hasta el. Nos disponemos a comer en un restaurante motel que hay en el centro del pueblecito (llamadao restaurante Cuevas), donde la dueña es extremadamente amable. Una vez reposada la comida nos disponemos a emprender la marcha.

La ruta del Cares discurre por la llamada La Garganta Divina del río Cares y se trata de un camino a media altura que se abrió en la roca para la construcción de la canalización que alimenta la central hidroeléctrica de Camarmeña construida entre el año1916 y 1921 . Nada más empezar miramos como una pequeña presa separa el agua que seguirá su curso natural y la que se desviará por el canal para así alimentar a la central eléctrica.



El sendero en total tiene unos 10km y transcurre por un camino empedrado y desgastado de pocos desniveles y con una anchura que varía entre 1,5 y 2,5m. El paseo se hace ameno, a la salida de Caín, los túneles excavados en roca y los puentes (4 creo recordar ) son la tónica dominante, pero después el camino se despeja; las impresionantes montañas, las cascadas y los acantilados se fijan en nuestra mente para no desaparecer jamás. A lo lejos, en la ladera de una de las montañas se observa a un pastor con un rebaño de cabras, una estampa preciosa.


Desnivel con el río a mitad de trayecto

Casi sin darnos cuenta llegamos a la zona dónde se separan León y Asturias, que corto se hace el recorrido. Continuamos la marcha unos km más hasta llegar al final para dar la vuelta poco antes de llegar a Poncebos, para que la noche no se nos eche encima. Al regreso estamostodos cansados, no exhaustos pero si cansados. El camino fue largo y a pesar de na haber grandes desniveles si está lleno de piedras y desniveles. Recuero a los que tengan niños que el camino es largo, discurre casi siempre al borde de un acantilado y carece de vallas protectoras así que ojo con los pequeños.

De vuelta en el pueblo nos entretenemos mirando el Chorco de los lobos, una curioso ingenio de los lugareños para atrapar lobos. El sistema es bien sencillo, se dirigen los lobos a una zona en forma de “V” impidiéndoles retroceder. Al final de la misma hay un Chorco o agujero en el suelo que provoca que se queden atrapados, vale la pena visitarlo.

Hasta aquí nuestra aventura. Ahora toca regresar a casa.





El autor de este documento es Jonathan Gándara Alonso. Este documento, así como todo lo contenido en el, podrá ser reproducido, total o parcialmente, por cualquier persona, siempre y cuando cumpla las siguientes condiciones:
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