Viaje a Asturias pasando por LugoEn esta ocasión vamos a realizar un viaje que nos llevará a dar un breve paseo por la mágica ciudad de Lugo, para luego visitar la “Playa de las Catedrales” Desde allí nos dirigiremos a Selviella y haremos una pequeña escala en Luarca. Al día siguiente visitaremos el parque natural de Somiedo y la ciudad de Oviedo para regresar en la mañana del tercer día a Vigo con una breve parada en León. Como ya es costumbre entre nosotros nos levantamos temprano, concretamente salimos a las 8 de la mañana en dirección a Lugo. El camino es sencillo y sin apenas complicaciones. Saliendo de Vigo cogemos la A-52 camino de Ourense. El trayecto durará aproximadamente 1 hora. En la A-52 tomamos la salida “Ourense Norte”. Esta salida nos llevará a una vía rápida de acceso a la ciudad. Una vez en la vía rápida tomamos la salida “Estación de autobuses, Terra de Trives”. Seguimos las señales que indican esta dirección hasta que llegamos a una rotonda (tras pasar por debajo de un paso elevado) y cogemos la primera salida. A partir de este momento seguiremos las señales en dirección Santiago, luego por la N-540 hasta llegar a Lugo. Cabe decir que, mientras el trayecto por autovía Vigo – Ourense resulta bastante monótono, el recorrido que nos depara la N-540 resulta mucho más interesante y entretenido. Esta nacional pasa por diversos pueblos y lugares en los que merece la pena parar a echar un vistazo. Una vez en Lugo, la verdad es que encontrar un lugar donde aparcar nos resultó bastante sencillo. Estacionamos y dimos un pequeño rodeo a la muralla hasta encontrar una de las entradas. Subimos y empezamos a recorrer la muralla en dirección a la catedral. Llegando a la misma, descendimos por uno de los accesos que van a dar a su entrada principal. Era sábado, pero había oficios y para evitar molestar echamos un pequeño vistazo a su interior y salimos. La catedral de Santa María de Lugo resulta magnífica tanto por dentro como por fuera. Su construcción se comenzó en el año 1229, pero la obra se alargó hasta 1273. El visitante interesado en el arte podrá apreciar que sobre la originaria construcción de estilo románico se añadieron con el paso del tiempo elementos góticos, barrocos y neoclasicistas. Uno de los elementos más interesantes de la misma era el retablo renacentista que estaba en el altar mayor, obra de Cornelius de Holanda, y que se partió a consecuencia del terremoto de Lisboa de 1755. Tras este suceso el retablo se dividió en varios fragmentos y los dos mayores se encuentran en ambos extremos de la nave del crucero.
Después de tomar un tentempié en una de las numerosas cafeterías que hay en la plaza decidimos reemprender la marcha sobre la muralla. Es bastante chocante caminar por la muralla, viendo el contraste de los estilos arquitectónicos de uno y otro lado. Antes de salir de la ciudad y una vez acabado el recorrido conviene echar un vistazo a la zona de dentro de la muralla, que está siendo restaurada por un plan que financia la Xunta de Galicia y que pronto mostrará la riqueza arquitectónica de la ciudad en todo su esplendor. Saliendo de Lugo cogemos la N-VI en dirección a “Vilalba” y ahí ya enlazamos con la N-634 en dirección a Ribadeo. Después de hora y media de viaje, llegaremos a una rotonda en la que cogeremos la 3ª salida para acceder a la famosa playa lucense.
Playa de Las Catedrales (Lugo)
En busca de un lugar para comer, más tranquilo, nos desplazamos un poco al este. Para ello salimos de la playa, y regresamos a la carretera nacional, recorremos unos 10km después de tomar la 2ª salida en la rotonda dónde anteriormente nos desviamos a la Playa de Las catedrales. Cogemos un entrada a mano izquierda dónde se señala “Merendero iglesia”. Una vez que llegamos a la iglesia nos desviamos a la derecha siguiendo las indicaciones del merendero y luego nuevamente a la izquierda. Es un lugar apacible, lejos de las aglomeraciones y el turismo al que nos tienen acostumbrados los acantilados que se sitúan apenas a 10 km al oeste. Es un merendero pequeño, de apenas 7 mesas con vistas al Cantábrico y alejado de casi toda fuente de peligro para los niños, a excepción de por la cercanía del propio mar. Saliendo de allí, continuamos por la A-8 hacia Luarca. Craso error, ya que esta autovía está aún a medio acabar, provocando que la gente que la sigue tenga que desviarse numerosas veces a la nacional paralela. Como consejo diría que es más lógico el continuar por la Nacional hasta nuestro destino porque al menos disfrutamos del apacible y agradecido viaje por una carretera continua que, aparte de evitar las obras, nos permite disfrutar de los logares por los que pasamos.
Luarca Una vez llegados a Luarca, nos dirigimos a un aparcamiento situado a las afueras de la ciudad. Es un pequeño pueblo de tradición marinera, situado a unos 90 km de Oviedo, que se muestra acogedora al visitante, que puede disfrutar de esa encantadora belleza de postal que caracteriza a los pueblos costeros asturianos Es una ciudad que hace brotar la curiosidad del visitante por su entorno y por ella misma. El pequeño puerto pesquero alrededor del cual fue naciendo la ciudad está rodeado de un paseo que invita al visitante a recorrerlo con paso pausado. Nosotros llegamos a Luarca el Día 15 de Agosto, en plenas fiestas del Rosario, declaradas de Interés Turístico Nacional. Es una fiesta muy arraigada en la zona, pues es la patrona de los marineros de la villa. El día 15 de agosto es el día grande de las fiestas. Este día transcurre una procesión por el puerto, seguida de una salida al mar en las engalanadas embarcaciones. Esta salida es conocida popularmente como "saleo".
Zentral Club Zentral Club no es más que un conjunto de apartamentos temáticos ubicados en Selviella (Asturias). El conjunto se encuentra en una antigua central hidroeléctrica, ahora habilitada como apartamentos rurales bien distribuidos y mejor decorados (siendo bastante económicos). Dentro de los apartamentos disponibles decidimos ubicarnos en el “Voltio” En nuestro caso disponíamos de ducha con hidromasaje, chimenea, 2 habitaciones de matrimonio independientes, salón, cocina y terraza. Todo un lujo a 120€ la noche en total y en un apartamento que se puede habilitar hasta para 6 personas.
Hablando con el encargado y dueño del establecimiento, Ismael, nos dimos cuenta de la pasión y devoción que pone en su trabajo. Esto da como fruto un conjunto de apartamentos en el que se respira paz y armonía con la naturaleza. Era muy curioso ver como a pesar de compartir el lugar con numerosas familias y sus respectivos hijos reinaba el silencio en el lugar, el paseo y la charla sosegada en las mesas y hamacas de la zona exterior.
En este lugar la naturaleza nos rodea por todas partes, existen numerosas actividades que se pueden desarrollar como descenso en canoa, paseos a caballo... Pero cuidado porque todo esto causará un deseo irrefrenable de querer quedarse en aquel lugar.
Una de las características de Selviella es que está perdido en el medio de ninguna parte pero cerca de todo. Concretamente, a unos 30 minutos de Oviedo y a unos 50 minutos del parque natural de Somiedo.
Aprovechando esta situación iniciamos nuestro segundo día con una visita a los lagos de Saliencia en el parque natural de Somiedo. Tras 50 minutos de ascenso en coche por una carretera en la que hemos de ser lo más prudentes posible dado el mal mantenimiento de la misma, llegamos al aparcamiento del parque Como preparativo indispensable para nuestra visita llevamos todo tipo de ropa de abrigo así como chubasqueros y paraguas. Nuestra cautela estaba justificada. En la visita al primero de los lagos, y tras caminar unos 5 a 10 minutos comprobamos el frío que puede hacer a 1708m de altitud. Pero háganme caso, el entorno bien merece el esfuerzo de llegar hasta allí. Conviene decir que llegar hasta el primero de los lagos -Lago de la Cueva- no supone un esfuerzo sobrehumano, pero para llegar al segundo -Laguna de Almagrera-, o al tercero, aparte de contar con un buen equipo (botas, bastón , ropa de abrigo...) hace falta una buena dosis de esfuerzo y ausencia de vértigo. En realidad no es tanta la distancia que se recorre como aparenta pero el esfuerzo para superar la pendiente que nos lleva a estos lagos superiores es considerable. Hasta aquí nuestra aventura. Ahora toca regresar a casa.
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